Victoria Rojo

Humano

Al final de todo dentro de mí sigo siendo yo

la verdadera esencia latente de Dios que mora en mi corazón;

volveremos al lugar donde pertenecimos siempre,

la derecha de Dios.

 

Oscuridad,

ya no seremos nosotros.

 

Todo sentido inhibido y toda dolencia a la vista

dejará de ser lo que fué.

Toda nuestra suficiencia acabará por él.

 

Me gusta Dios, hasta aquí ha caminado en silencio conmigo,

suave y sútil;

parece que siempre me ha conocido.

Escrito por su Espíritu está su libro,

lleno de misterio, poderes y romanticismo.

Soy parte de sus personajes,

por si ustedes no me habían visto.

 

Soy el ciego y el rico,

el sacerdote que pasó de largo,

soy quien está en el molino

soy Zaqueo encima de aquel árbol.

Yo soy la iglesia,

un transeúnte,

un transitorio instante,

un susurro.

 

Y nuestra vida una neblina que se arrastra en el viento 

atenta a algún sonido que provenga del cielo.