Joseponce1978

Un desamor cualquiera

Me predispuse con fervor,

a amarte fervorosamente,

despojándome, sin dudarlo,

de la piel hasta exponerme

a las inclemencias fatales

de tu indiferencia perenne.

Llegaste a mí arrebatadora,

con la vitalidad  inconsciente

de la ola que va erosionando

acantilados con sus leves

caricias y sus rudos besos.

Decidí, excesivamente,

arroparte en exceso, tanto

fue así que me vi a la intemperie;

a merced de tu ingenuidad

insensible y me di de frente

con la impotente realidad.

Las noches que te abracé fuerte

fingiste vibrar en mis brazos

mientras permanecías ausente,

interpretando victimismo

en escenarios de intereses

promulgados por el egoismo

que todo lo engulle sin dientes.

Prodigiosa actriz principal.

Cuando conseguí desprenderme

de la venda que me cegaba

ya era tarde, pues en tu vientre

portabas mi rosa... y lo peor

estaba por venir, torrente

que habría de arrastrar mi ilusión.

Herida enquistada en mi mente,

flagelando sin compasión

este corazón penitente,

sumiéndolo en la oscuridad;

inerte en vida y ajado en muerte.

Desconsiderada paloma,

me desviví por ofrecerte

mi nido, mi fuente y mi día,

y ardí en tu frialdad candente

de falsas promesas superfluas,

sembrando en mí el áspero germen

del desprecio hasta encallecer

mi calma, sinrazón rebelde

fuiste dejando tras tus pasos,

como los vientos de poniente

que soplan arrastrando sueños

y los diluyen para siempre.

Pasado el tiempo y el dolor

sé que fue un placer conocerte,

pues me enseñaste una lección

magistral, y es que se aprende 

más de una certera desgracia

qué de mil vivencias alegres.