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ULULAR DE SIRENAS (SONETO)

Un ulular de estridentes sirenas

despierta al alba la fabril jornada:

ocupa la ciudad, desocupada,

un estruendo de obreros sin colmenas.

 

Van de las alegrías a las penas

por el sol caminando y la nevada,

soñolienta la cara y estragada,

a tratar con el yunque y las cadenas.

 

Adversarios del hambre, su destino,

de la opulenta nada y del derroche,

subsisten, resignadamente píos,

 

celosos, del mandato aquél divino…,

y a la cama confían y a la noche

miembros entumecidos y sombríos.

 

Deogracias González