Walter Luis

Sin título

Hoy quiero homenajear a mi amiga Ruth Sokol (KEPD), que con el marco de su terrible enfermedad escribía para su pequeña libreta arrugada. Este es uno de sus poemas, puro corazón. 

 

 

El bosque de la vida

se derrumba

bajo el hachero sol

día tras día.

Entonces la verdad

es la memoria;

lo que queda del hombre,

astillas.

El bosque es uno solo,

el de la vida.

Los hacheros en cambio

somos dos.

Yo por un lado

abriendo lo herido

y tú por el otro

la picada al sol.

Qué terrible ha de ser

crecer árbol

y sentir que nos compran

por madera.

Qué destino el de la vida

cuando se tiene alma jornalera.

No dejemos que el bosque

llegue al ralo

para entender que el bosque

es un nido.

No dejemos entrar al hombre

malo

por el lado del sol

o de la herida.

Defendamos la vida

palo a palo

o no nos dejarán ni las astillas.