Am. S. D

A mi alma.

¿Donde se esconden las moscas cuando la líquida oscuridad se vierte sobre las ventanas que esperan una pista de la luz que muere?

¿Donde se oculta la trémula imagen que advierten los cristales al engullir luces de ciudades invisibles, cuando colores que no existen se convergen?

No hay trato

Solo tiemblan las respuestas. 

¿Donde está la tumba de aquellos días?

Cuando solo fingía,
cuando murmurando tan sólo una pieza de mi cuerpo, callé.

Pero ese susurro grato fue suficiente para que el grito despedazase el umbral exacto de un segundo que no fue real

No fue siquiera memorias de mariposa opaca caída sin alas de negro semblante.

Y dime,
¿Donde vive el tacto de un sueño que se mece sobre su propia telaraña de sombras?

¿Donde estás alma inversa, que del dolor se burlaba?

En cuéntame. 

Sigue mis manos hechizadas por la luna triste. 

Y ríe
Ríe para iluminar con la gracia frágil tan tuya, los pasos por el túnel de sangre escarlata viva que nos une.

Secuestra a la espera. 

Los dragones que aniquilan huellas no se detendrán.

¿Acaso bailan las aves de pálido vuelo, cuando nubes de pesadumbre se tragan la visión dorada del ocaso que al sol ruega?

¿Donde están entonces, tus ojos chorreando ilusión candente?

Alma mía te prometo
que aquí pongo mis manos, 
por si decides volver. 

Aquí con la misma piel de otro ente,
sosteniendo la jaula de fuegos artificiales que guardas en mi pecho.

Por si decides salvarme. 

¿Pero donde se esconden las moscas cuando la líquida oscuridad se queda sin tiempo?

—En la respiración de una muerte llena de vitalidad. —me cuenta tu recuerdo.

Que no es tarde pronto. 
Ni diciembre. 
Ni febrero hundido en dias de plata. 
Ni mi pelo cansado en la esfera que nos vuelve mortales sin remordimientos. 

Porque es tormenta.  
Es caos sin tu vieja compañía.  
Sombríos los rostros que se reflejan en mi tez
cuando en otra vida te revuelve, 
Lejos de mi

Y te persigo
Con pasos de piedra
Al otro lado del túnel escarlata
Donde mis brazos se aferran a la sombra que define tu presencia de luz. 

Porque aquí muero. 
Aquí desaparezco. 
Y aquí te juro que sin parar existo

Por si decides volver, 
por si decido en mis ojos encontrarte


aunque estés tan lejos y hayas muerto.