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Rosita de Mendoza

Inefable

Me regalas la palabra
Cuando lees cada verso
Encendiendo mi universo
¡Qué propuesta tan macabra!

Pregunto qué es inefable
La palabra que no existe
Que me desafía e insiste
Que me escudriña insaciable

La no palabra sublime
Busca ermitaña hilar fino
ser mucho más que divino
Mientras entre sombras gime

Perdido entre laberintos
De bellos sonidos hueros
Como gentil caballero
Presuroso el fiel instinto

Acechan las no palabras
Las caricias y los besos
La mirada y el silencio
Para que tú las reabras

Inefable no es la vida
Inefable no es ausencia
Inefable no es presencia
Ni si me das lo que pida

Inefable no es lo sabido
tampoco lo más profundo
ni las cosas de este mundo
Inefable es nuestro olvido