yito

La Sonrisa

 

 

En mis sueños, viajaba yo descalza

hacia el ayer que aún, en mi perdura

aquel de la niñez donde es escaza

la sombra que a la vida, vuelve oscura.

 

La brisa  paseaba por la plaza

mostrándome su instinto de aventura

suavizando del sol, la eterna braza

 que se empeña en robarle la frescura.

 

Él sin ningún permiso, de mi parte

me dijo sin hablar, voy a besarte

ahora que tus pies, no tienen prisa.

 

No quise despertar aquella noche

en que  mi eterno amor, sin un reproche

le devolvió a mis labios la sonrisa.