Peco sin demonios

Venus de Calipigia

Y cómo no aventurarme, cual Simbad

en la profundidad oceánica de tus carnes

                   buscando

en las más insondables oscuridades

la perla luminosa del delirio

que al mero contacto se vuelve

        como hechizada inflorescencia

                   umbral

al mundo de los más febriles placeres