francisco alejandro garcia

Los cuatro elementos

LOS CUATRO ELEMENTOS

 

 

Cuatro arquitectos

                 cargan nuestro ataúd:

 

el agua

 

sin contexto, sin contenido bajo el tiempo.

Consumada en la tirada de dados

Con miedo al hielo que crea sustancias inconclusas.

 

Hombre líquido: convergencia entre tierra y espacio:

                                      Muerto Gaseoso

 

Barrera sin entrada ni salida…

Piso de los barcos

Oxida paralelos y meridianos para que la Tierra se expanda al infinito

Antes del diluvio, después del diluvio: materia sin abismo

Esperanza de las montañas, los ríos, la mar, el llanto

Por la lluvia el cielo se entierra en el miedo y engendra hombres verdaderos.

Su sed y su mausoleo con un nicho para cada cadáver…

El agua sacia la tierra

 

Fuego

 

Aterrado sin motivo…

Posible infierno sin hombres,

vivos cargando muertos que no existen

entre llamas donde se quema la paz.

El fuego es un principio de la Nada.

A la abundancia destruye

marcando el ritmo con crímenes.

 

¡Fuego, Fuego¡

 

La traición del aire mantiene la Hoguera encendida.

El sol es fuego de niños…

Luz del tiempo.

Inocentes

perdemos la conciencia.

(Soy un bárbaro que ha forjado su espada con aliento)

Y nos mata y nos consume y nos arroja al espacio para que juguemos……

                                                                                    Desecho cósmico

 

Aire

 

Remolinos en mi sangre sin espacio

sacian la sed del cielo en el ocaso.

Un mundo mejor quién sabe dónde:

en cualquier lugar que no sea esta sobra de existencia esparcida…

Defeco el presente

                         

Planetas para que otros pisoteen

monumentos escarnecidos de duelos…

soy más dolor que hombre

 

Tierra

 

Fantasmas sin amor por las batallas prefieren el suicidio colectivo

Pero a veces una hembra pare rascacielos

perdonando la vida que no perdona…

Caminante sólo hay polvo en tus sandalias

de antiguos caminantes…

escupe para crear tu descendencia

alimento de la muerte.

 

Entonces, aterrados de la imagen del ser

Desnudos en dudas y misterios

 

La apocalíptica morada transforma masa en hito inerte de trotes cáusticos

y melodías asesinas 

Nuestros actos les dan cabida para cimentar el horizonte…

y los pensamientos los congregan en una canasta anacrónica de duelos de ángeles.

 

(La razón se estrella en las debilidades humanas; es el orgullo de nuestro devenir)

Ni hombre Ni mujer;

Ni necesario Ni destino

 

El fuego en la tierra,

condensa el aire en la derramada agua

que apaga el incendio en la negación petrificada