Danielzenke

Ni otro tiempo

Casi olvido.

No es ahora, atardecer,

ni otro tiempo;

es en tela de sueños,

como luz y niebla,

como verbo y silencio,

que llegas mujer.

Con cejas de mar

y lágrima de encina.

Con rosa cicatriz

en patio de luces.

 

Llegas azul madrugada,

ataviada de sueños 

recién despiertos.

Como viento herido

de sábanas y tabaco.

Desafiando coro de ventanas

y aromas tostados.

 

Tumbada sobre saliva

y lunares,

subordino mi dilema

al labio rojo.

 

Eres mujer carne viva,

tacones sobre arcilla,

gacela a lomo de fiera,

arrecife en asfalto.

Hipotenusa de un antojo

bajo tu espalda,

donde navega tu pelo

para dormir la marea.

 

No es en tela de sueños,

mujer,

que recoges el sol

de tu pecho

y dejas la puerta

arrancada.

 

Aroma a centeno

y acera

a helecho bajo dintel.

No es ahora, amanecer,

ni otro tiempo;

te alejas tras el cristal,

de vuelta a la cicatriz,

morada mía.