Pakoro999

IRREVERENCIA DE TUS NALGAS.

 

Ésa es la palabra

Que describe a cabalidad

La forma curvilínea de tus bien dotadas asentaderas.

La historia ha sido testigo de grandes guerras

Por unas buenas nalgas.

Cleopatra sabrá de lo que hablo.

Pero otro culito no me interesa.

¡NO!

Me interesa el tuyo.

Esa bien formada cola que tiene el poder

De generar espasmos en mí entrepierna.

Tocarte las nalgas o, mejor aún, morderlas,

Es mi mejor vocación,

Mi hobby favorito,

Necesidad más imperiosa que la causada por el agua.

 

Recuerdo que lo primero que te vi

Fueron las nalgas,

¡Caray, mujer, ese pinche culo no pasa desapercibido!

Después de eso te reíste de mí,

Como quien se ríe con ironía, pensando:

“Pobre pendejo, de estas pulgas no brincan en tu tapete”

Pero más rápido cae una nalgona que un cojo.

 

Me encanta arrimarte el camarón

Todo el tiempo y en todo lugar:

En el  autobús,

Cuando se cae el jabón,

Mientras duermes boca abajo,

Cuando cocinas,

Cuando volteas la mirada y descubres que no hay nadie detrás,

O nomas cuando estoy caliente.

 

No hay nada mejor que penetrar tu culo,

Verlo devorar este pequeño tótem

Que con cariño llamas “verga”

Siempre gritas como loca cuando entra

Y luego cuando sale,

-De verdad me confundes-

Cuando dices: “ay, cabrón, me duele, pero no la saques,

con más fuerza. Dale duro amor”.

Descuida, soy capaz de mantenerme cuerdo

Ante tan avasallante locura.

 

En ocasiones no puedo evitar regarte con mi cálida simiente,

Desde las nalgas hasta el cabello,

Vaciando completamente mí savia. 

Te pido una disculpa por esas ocasiones cuando

No puedo evitar eyacular

Al momento de entrar en ti;

No hay pedo, en el segundo me recupero.

 

De verdad me encantan tus pinches nalgas.

Quizá pienses que soy un degenerado.

Y tienes razón: lo soy, pero también soy algo más,

Y de eso tú tienes la culpa.

 

Soy víctima de ese trasero tuyo

Que me tiene enamorado y pendejo.

 

Es inevitable el deterioro de tus perfectas caderas,

así que descuida, me empeñaré en ser un pervertido

 con ellas antes de que te lleguen hasta el suelo.

Y cuando eso pase,  querida flor de loto,

no tienes nada de qué preocuparte:

Siempre he tenido buena memoria.

        Además,   

                      

“una cogida de tus nalgas, ni Dios la quita”.