Daniel Eduardo Mendoza Camarena

¡Aborto!

¡Vamos, anda, ve adelante!

¡Hazlo y sigue desmembrando!

Mis sueños ve asesinando

con pinzas de tu aberrante

cruel codicia desquiciante.

Mata mis primeros pasos,

sumiéndome en los ocasos

de mi lastimera vida,

pues esta mortal herida

es cumbre de tus fracasos.

 

Embustero vil, engañas

a inconscientes asesinas

de tus actos y rutinas;

pues, nefando, así las dañas,

exponiendo mis entrañas

a las miradas morbosas

frente a las piernas ansiosas,

que malvados expectantes

miran mi muerte, triunfantes

madres rameras monstruosas.

 

Sólo un embrión pasajero,

uno entre cientos y tantos;

bien pude entonarles cantos

tal cual ruiseñor ligero.

¡Ahora, entretanto, muero!

Sacro artista, cocinero,

presidente, buen minero,

un maestro, un abogado,

quizá un padre enamorado...

¿por qué no puedo? ¡Eso quiero!

 

Mi vida se extingue breve.

¡Decidieron mi futuro!

\"¡A yacer en antro oscuro!\"

¿Te parece cosa leve

que mi alma, yerta, se eleve

a manos del Creador?

¡Del SEÑOR... Usurpador!

Creyéndote Juez y Autor,

suplico al Dador de vida,

que llora tierno y me cuida,

¡ÉL te pague con dolor!