Juliana Agredo

LODAZAL AL PALADAR.

Encuentro a la gente absurda y me encuentro a mi misma absurda, ridícula, irrisoria.

El sentido carece de sentido, la risa carece de belleza. 

¿Cuál máscara apetece a su paladar?

Sumergida estoy de lleno, esta masa viscosa me recorre el cuerpo, mis manos yacen inmóviles, faltas de espíritu, el cabello libre, suelto, limpio, ha perecido, ahora soy la imagen consumida, la piel desgastada, las manos atadas, el cuello encadenado, la boca sellada, los ojos vendados. 

¿Le apetece aún saborearme con destellos vanales o cree usted seria mejor ligar mi imagen al olvido?

De la nada que me recorre el cuerpo, aún me habita una excusa, infaltable en la naturaleza enigmática de mi origen, la poesía. 

Soy aun más ridícula entonces, pero menos absurda que esos otros de quienes el lodo nace.