rosamaritza

\"ESCRITORESISTE\" (parte 5)

 

En la fuerza de las palabras visualiza imágenes que desgrana, atrapada en microhistorias por largas horas.  “Sobre el escritorio un gran cumulo de cuadernos aguardan la revisión de tareas por parte de la maestra.   Mientras reina el silencio en las áreas de aquel recinto escolar, un timbre ensordecedor anuncia el receso, cada salón abre sus puertas y un tropel de niños en carrera se dirigen al área de esparcimiento.  Algunos toman asiento , abren sus viandas y consumen su refrigerio, mientras otros piden a gritos ser atendidos en la cantina del colegio.  Incansables los varones juegan al fútbol, mientras las niñas saltan la cuerda y otras se divierten con el ula ula, otro grupo llama la atención de la maestra, observa girar una botella y al parar de girar se detiene frente a una chica del grupo visiblemente sonrojada, y todos gritan “beso, beso, beso”.  La maestra les guiña el ojo con una sonrisa a sus colegas mientras se acerca a los chicos.  –“Que interesante juego chicos, y cuanta emoción, así quiero verlos prestar atención a la clase”.  El timbre esta vez repico anunciando el fin del juego y el receso.  –“Chicos, les ha salvado la campana, pero antes tengo algo que decirles, el amor esta en el aire y cuando la flecha de Cupido nos toca no hay quien se salve, por consiguiente como su maestra y responsable de impartir una sana y buena educación en todo lo que respecta al campo educativo,  les asignare una tarea de grupo, investigar algo en la materia de biología referente al estudio del cuerpo humano, para documentarse y cuidarse del riesgo que representa el intercambio de fluidos constante y con diferentes personas”.  Un nativo del pueblo agrega: -Así es maestra y Dios cuidará de cada quien, de acuerdo a la fe religiosa que les acompañe. –“Gracias por compartir su sagrado sentir”.  -¿Maestra, y que le llevo a usted a iniciar esta aventura?  –“Mi vida es plena y feliz entre sus mas y sus menos, mas sin embargo ahora que mis hijos crecieron e hicieron su propia familia, he decidido tomar un tiempo libre para mi, recorriendo lugares que antes no vi, y continuar la tarea aquella que dice: “Cuando se tiene un hijo, se tiene a todos los hijos del mundo”.  Sumergida entre letras el repique del teléfono la trae a la realidad.  –Hola, ¿Qué haces?, voy camino a tu casa.  –Hola, bienvenido seas, tengo mucho que contarte…

 

Y la vida continúa…