Camilo Ortega V.

Doncella lejana, te recuerdo.

 

Sentado a la sombra de la higuera

En la calma del campo

Veo en el lago tus ojos

Y en el bosque tu pelo enredado

 

Doncella lejana e imprescindible,

Cuando la luna se va a dormir

Tu imagen tallada en mis sueños, apacible,

Me queda mirando y no quiere salir

 

Me recuerda este frío crepitante

Que yo soy nubes y tú eres mar,

Que deben dar extensos pasos hacia horizonte

Para apenas poderse encontrar

 

Solo dame un beso en lo onírico

Para no extrañarte tanto

Y has del calor de tu cuerpo un nido,

De tu piel el cobijo de un tibio manto

 

Pues solo tú has podido llenar

Mi baúl latiente y sin fondo,

Navegando en mis secretos,

Solo tú ves lo que escondo

 

Y colmarlo de momentos, recuerdos valiosos,

Fusionando los fragmentos de aquel antiguo destrozo

Soplando la roca en mi pecho

Sacando la oscuridad del pozo

Al dar senda  al camino maltrecho

Regalando a mis demonios un reposo.