Max Hernandez

Corazón de poeta

— Dime poeta, ¿por qué tan triste?

 

Mi corazón llora, mi musa amada,

Por esa solitaria flor marchita

Mi alma suspira por una despedida

Mis ojos se nublan con lágrimas

Al contemplar una vida desdichada

Una mascota abandonada

Un niño y un anciano, ambos desamparados

Un parque convertido en basural

Un amor que se acaba

Una multitud que se engaña

Una injusticia, un crimen que no se paga

Un mendigo en la fría acera

Olvidado en su miseria

Un niño que se droga

Un adolescente que roba y mata.

¿Cómo puede uno no estar triste

Al contemplar tanta miseria?

 

— Pero, dime poeta, ¿alguna vez sonríes?

 

Claro que sonrío, cuando mi alma goza

Al observar un amor que nace

Un niño que sonríe, feliz de la vida,

Una mano que presta ayuda

Sin importar quien la reciba

Una flor de primavera

Un copo de nieve en invierno

Un hoja seca de otoño

Que vuela libre al viento

La luna que nos sonríe

Y acompaña nuestros sentimientos

Un nido con polluelos

La música que trae el viento,

Una fina garúa de verano

Y caminar tomados de la mano

Un susurro con un \"te quiero\"

Y la incomparable magia

De un primer beso...

 

— Ah! ¿Escribes entonces, para plasmar tus sentimientos?

¿O es que quizá, lo que buscas es reconocimiento?

¿Quieres que el mundo entero recuerde tus versos?

¿Quieres ser inmortal e imperecedero?

 

 Todo eso, y más, por supuesto,

Humano soy, y como tal soy imperfecto

Lleno de sueños, de anhelos,

De aciertos y de muchos yerros.

Soy poeta solo a tus enamorados ojos

Sólo a tus oídos mis letras son versos,

Pero eso, mi musa amada, es suficiente

Para hacerme sentir poeta verdadero,

Y seguir en este, al parecer, vano intento

De seguir plasmando en letras

Todo lo que yo siento...

 

Y seguiré escribiendo, mi pequeña traviesa,

Mientras tenga en mi alma un poco de aliento,

Y mientras aún pueda, tomado de tu mano,

Alzar vuelo al infinito cielo,

Buscando alcanzar todos y cada uno

De nuestros más alocados y anhelados sueños...