Nicolás Blanco

I

Cuervos sin ojos
atacaron sin saber.
Durante la tormenta
el navío en el océano se perdió,
muchos años
sin rumbo alguno navegó.
Del navío hay que escapar
y desde la orilla saber observar.
 Cierra los ojos,
siente el peligro
de su inmensidad.
Hojas muertas no volverán,
ya no hay rencor,
vuelve al mar,
espera el alba,
te guiará.