el poeta del abismo

Amantes

Bajo el humo los enemigos lloran

y detrás del aire el alcanfor crece

a prisa, a lenta voz que endurece

la balada, los amantes que oran.

 

se acarició el calor de los candiles

y una huella amargada del lucero

tuvo fulgente tus manos primero

¡ah, yo colgué los relojes seniles!

 

allá usaron de golpe las mañanas,

los caminos, el ocote, el fuego

y pronto la tarde una llamarada

 

he visto al amanecer mis lejanas

tardanzas en las que me vuelvo ciego

entre la ansia tierna y tu boca dada