argantonio

Balada primaveral

Acariciaba el aire las cortinas,

y tu cabellera ocultaba tu cara,

la desnudez de tu cuerpo era clara,

y tus curvas más que humanas eran divinas.

 

El aire matinal se despertaba,

y solo con las nubes se crecía,

y un techo gris se formaba y llovía,

bendiciéndo la tierra, yo cantaba.

 

Ya llegó el calor descarado,

y pasó el frío al baúl de los recuerdos,

y una explosión de color alegró los días grises.

 

Desconfío de este sol inusitado,

igual que de los hombres siempre cuerdos,

y no todas las primaveras fueron felices.