El violento silencio que me ofreces
no para de chirriar en mi cabeza.
Tengo mil preguntas atadas a la lengua,
pero nunca las doy a conocer,
pues nunca abro mi boca.
Mis esperanzas empiezan a ser olas,
que se desvanecen en la árida arena,
para luego mezclarse en el mar.
He ido guardando en un cofre todos mis males.
A causa de esto el cofre esta hecho trizas ahora,
y mi corazón empieza a presentar grietas.
Lo que más me desgarra cariño,
es que esas grietas,
son por tu culpa.
Sin embargo, tristemente
he tomado una decisión.
Y es que aunque tenga que acuchillarme,
te arrancaré de mi corazón
y de mi vida.