Menesteo

**Andando tras mi fracaso**

Caminando con mis cosas en ésta cabeza 

loca, sin saber que voy pensando, ni como,

donde , ni cuando, hasta el final del camino

voy andando paso a paso sin certeza.

Tras la senda voy buscando mi destino,

arrastrando mi esqueleto que le pesa

éste camino, lleno de viejos olivos.

A la sombra de un olivo dejé descansar

mi cuerpo agotado y dolorido, dormido

me quedé envuelto, en profundo sueño.

Soñaba con no ser viejo y me quitaba

los años con cada paso que daba

a lo largo del camino.

En mi destino soñaba, una moza esperaba

con su vestido planchado y su melena

peinada y entre sus brazos un niño, lindo

como una granada, llena de corales rojos

en los brazos de mi amada.

Cuando fui abrazar  a mi niño, apareció

una terrible y macabra guadaña

rajando mi corazón, extrayéndolo

de mis entrañas, despertando sudoroso

cuál vapor de una sáuna, y bajo sombra

del olivo, mi cuerpo estaba sin alma.

Malos sueños me vinieron, convirtiendo

mi descanso en un mayor cansancio

de mi alma y de mi cuerpo.

Prosigo con mi camino llevándolo paso lento,

librarme éste tormento, de los sueños que he tenido.

De polvo gris del camino, mis ropas y mis zapatos,

andrajoso voy vestido, siendo sombra de mis pasos.

Cuando llegue a mi destino, desaliñado y cansado,

todo cubierto de polvo, preguntarán que ha pasado.

Morderé cada palabra en mi boca polvorienta,

para no darles tal cuenta, de los males de mi sombra.

Descansar es lo primero después de tomar la ducha

ponerme una ropa limpia y abrazar lo que más quiero.

Cuando mi niño se duerma soñando con los luceros,

a mi esposa primorosa, hacerle el amor quiero.

Le contaré cuantas penas pasé en mi alejamiento,

un porvenir que buscaba para mi esposa y mi niño.

Volví más pobre que fui, gastando el poco dinero

que llevaba en mi bolsillo cuando de casa partí.

De nuevo estoy de vuelta sin trabajo y sin dinero

con la gente que yo quiero, me dedicaré al huerto.

Me gusta ver mi morena pasear por el arroyo

que va regando los surcos bajando el agua a chorro.

Y al dormirse el sol poniente, bajo la luz de la luna

a mi morena besarla, mirando a mi niño en la cuna.

Llegarán tiempos mejores sin abandonar las labores

que voy haciendo en el campo, para darle a mi morena

una vida con encanto y a mi niño una carrera.

 

Menesteo

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