FIDEL HERNANDEZ

SOLEDAD

Aquí, sobre mi escritorio,

siento caer las horas,

minuto a minuto,

segundo a segundo,

sobre el mar del silencio…

 

Unos libros nevados

de tantas horas en blanco,

unas susurrantes palabras

que nunca han oído el llanto

de mi interno canto.

 

Solamente tú, a lo lejos,

en un recuerdo,

iluminas mi pensamiento.

Quizás no esté del todo cuerdo; 

pero escribo lo que siento

en esta mañana de cuento…

 

Las doce en un reloj.

La emoción en el teléfono.

La ilusión en una cita.

La lluvia en el cristal.

La sonrisa en tus ojos.

¡Todo vale más!