lorenzo salamanca garcia

Cuando los años pesan.-

El tiempo discurría como una pesada rueda de madera:

se tomaba más tiempo para hacer el mismo recorrido.

De su generación era el único testigo.

Junto a los cubiertos, en la mesa,

colocaba un elenco de pastillas.

Cuando entraba en casa,

su gato le rozaba las piernas:

\"los animales llegan más alla que las personas\".

Había regalado todos los libros de su biografía:

Su piel resumía todas las teorías y hazañas.

Junto a su nieto de guardería

volaba al pais de la fantasía.

Aprendió que los grandes ideales

se mercantilizan como la cocacola.

El periódico hablaba de alguien importante

que se había quitado la vida.

Detestaba ser un estorbo

e hizo un pacto con el dolor:

\"Si no me agredes,

seguiré pintando amaneceres\".

Sabia que la muerte juega

al despiste y a improvisar; 

pidió perdón por cada ofensa

y empezó a vivir en paz:

ese sería su epitafio.