G. Rasva

El Tiempo

 

El tiempo

 

 

Solo detente,

Déjame acaparar una bocanada de aire,

Dame un segundo para ser eterno,

Seré tan inmortal como la vida que se te fue de las manos,

Que en tú memoria reina con plena potestad,

Seremos amigos por un instante,

Solamente me recordaras por cada pisada que marchitas.

Soy el árbol que nunca se cayó,

Quien tuvo las hojas que compitieron con el viento,

El río que solo camino cuando las piedras no sonaron,

Soy el destino que nunca quise creer,

La palabra que retorna a tú mirada,

Soy los minutos que tanto anhelabas al amanecer,

El fuego que calienta tú amor

Y el verbo que aprendiste con paciencia.

 

Aquí estoy,

Detenido en mis sueños,

Soy tan relativo que nunca pude ser objetivo conmigo mismo,

Tantas expectativas  que terminaron siendo una ilusión,

Tanta luces que termine siendo ciego,

El tiempo me dejo de darme la mano

Y termine en una isla vacía sin palabras, ni amigos,

En aguas saladas con aroma al pasado,

A los brillantes destellos de un resplandor lejano,

Años luz de dolores, risas y encanto.

Días que son mentiras con cada segundo al infinito,

Quien más que el tiempo,

Señor de la última palabra,

Agricultor de buena cosecha,

Verdadera luz solar de nuestras vidas.

 

El reloj, eterna obsesión,

Tan callado, solo un adorno que no tiene presencia,

Pero tú ausencia en este día depende de

Engranajes, pilas de botón y segundos que malgastar.

 

Dame unos segundos más en tú instante del ahora,

Déjame ser tan libre como el tiempo,

Quien no da espacio al error,

El que te enseña como late el corazón

Y como sufre la mente por vanidades

Mi amor fue su mejor regalo

Y tú presencia su mayor sorpresa,

La paciencia la virtud del dolor.

 

 

Sigo detenido en el lapsus de un pensamiento,

Los minutos siguen a mi ritmo,

Al compas de una guitarra entusiasmada por vivir,

Por sentir de nuevo el tacto del amor,

por recorrer el universo atreves de la luz,

de sentir la gravedad de tus radiantes ojos

Y poder curvar otra oportunidad de estar debajo de tu quitasol.

 

El aire se me agota,

Y el tiempo está atrasado,

Por otorgar vida a otro ser

Y de arrastrar a este orador a su fin.

Ofrecí más de lo que pude entregar,

Mi día se me agota,

Las horas se reinician,

Mañana todo parte de nuevo.

 

G. Rasva.