Esteban Mario Couceyro

Háblame cuando pases

Muchacha en la ventana

con un gato

atigrado

me miraban

al pasar

sin dejar de mirar

mis pasos seguían.

 

Como un ritual

a diario pasaba

por el lugar

y

ella

miraba

sin dejar

de mirar

como yo pasaba.

 

Fueron muchos los días

y hoy me propuse

detenerme

ante esa ventana

y saludar

a la joven del mirar

constante

y su gato atigrado

que esperan mi paso

por el lugar.

 

Buen día

le dije

..

siempre estás

esperando mi pasar

acompañada

de tu gato

quieres hablar, me das permiso

a pasar.

 

Ella

en un silencio

inicial

sin dejar de mirar

me dijo.

 

Será cierto

que a diario pasas

solo he escuchado

tus pasos

confundidos

con las brisas

cálidas del medio día

tu voz

suena cierta

háblame

cuando pases

……...

algún día entrarás

y podré oler

tus cabellos

y

recorrer tu rostro

con mis dedos.

 

Háblame cuando pases.