Jhon Deivy Torres Vidal

BESOS Y VENGANZAS

Tu último beso fue una daga, 

ebria vendetta que no alcanza 

desentrañar tu culpa.

No me verás sangrar bajo esta lluvia.

Equivocaste el blanco, el dúctil tiempo.

Ya era un muerto que apenas te miraba,

estéril y vaciado como un tronco

que previamente apuñalaron todos.

Pero tu culpa redimió el espanto

que antes hizo de mi sangre agua.

Me abate verte persiguiendo incautos

entre brumas incógnitas de odio.

¡Debes primero domeñar tu culpa,

oler la sangre, anticipar las tumbas!

Ya te veré, mortal, buscar mis labios

para limpiar tu daga o apuñalar mi nuca.