poetalibre

...Y NO PISÉ LA CALLE.

Un día, me dispuse a salir para encontrarme de nuevo con el silencio de la nada. Nada esperaba, aún tenía esperanza, pero era sólo como el moribundo que intenta evadir lo que sabe que pasará. 

Al otro lado, como una orilla opuesta que también termina con el mismo mar, estabas tú.

La noche se hizo larga, quería que volviera a amanecer y mientras la madrugada hacia de las suyas con mi subconsciente, en balancines de papel jugagaba tu cuerpo que a pesar de la fragilidad no se rompían. Tuve la sensación de que eras tú. 

De aquella caja olvidada y polvorienta saqué las promesas y los te quieros y los protegí con mi mano fuertemente como un niño protege sus estampitas hasta que pude dartelos...

...y te los di.

Te hice una pregunta con aires de reproche

- donde has estado todo este tiempo?-

Al tiempo cojí el paso y se me olvidó que un día  tuve miedo.

Que Dios existe??? !!!vaya que si existe¡¡¡

En la torpeza de mis pasos exhaustos, tropecé con tu cuerpo de carne y hueso. Venías en misión que ya no era secreta para mí. Tu destino, mi corazón, tu jefe, mi Dios...

Ahora, vivo pensando en tu sonrisa y tus caricias, son del viento mi quietud.

!que más puedo pedir!

Hombre afortunado al que se le ha descorchado el buen vino al final. 

Brindaré, brindaré hoy con él, porque a pesar del tiempo presuntuoso, Angie, ya te encontré....