Coty

Postal de mayo

Treinta y un día agónicos,

esperando un acontecimiento.

Algo que valga la pena el paso del tiempo.

Nada.

El Día de la Cruz, tres, en la cuenta de mayo,

pasa como espera fallida.

El quince,

deja a San Isidro Labrador

sin poner la lluvia y quitar el sol.

Y los agrónomos celebran en seco, su día.

Parece que este año, no habrá “flores a María”.

La tierra agoniza en el estertor

del calor sofocante.

Calor con “promesa de lluvia”, como decía mi padre

A quien la expresión

“amenaza de lluvia”

ofendía al punto de la ira.

Y los días pasan…

ningún hecho que celebrar y sí lamentar

por el daño humano e irreversible al medio ambiente

Más, la modorra de los días infernales

que no se sabe sin son asueto o castigo.

La vida transcurre con sentimiento de espera…

Espera el sembrador, con ilusiones forjadas.

Esperan las semillas, parir nuevas plantas.

Esperan los pájaros, insectos y todo bicho

grande o pequeño  que se arrastra,

y en estridente concierto, las cigarras,

penitentes todos, a la ocurrencia del milagro.

Y casi en las postrimerías del mes,

densos nubarrones y

el bendito cielo se abre

generoso

para esparcir su maná prodigioso,

Petricor, olor a tierra mojada.

Ganas de comerse la tierra a pedacitos,

Según los entendidos, geosminas alborotadas.

Y para los que solo reparan en cosas simples y no complejas…

Lluvia!

Lluvia!!

Lluvia!!!

Llueve a cántaros, con truenos ensordecedores.

Llueve suave y melodioso, en un chis chis arrullador,

como para echarse en las hamacas

 y dormir como recién nacido.

O como recuerda mi madre…

para acostarse temprano

con su viejo al lado, fundidos en un abrazo…

o quizás más,

(inenarrable es la historia precisa de seis vástagos)

o para el café aromático,

penetrando los sentidos

y dejarse envolver en pensamientos íntimos.

Lluvia infinita, sanadora.

Lluvia restauradora.

Lluvia maravillosa.

Y al escampar,

un nuevo génesis.

Espectacular y sobrecogedor.

Todo es verde clorofila!

Todo es limpio!

Todo es nuevo!

Brilla el sol triunfante

Con cómplice alegría!

Un nuevo afán inunda la Vida!

Y no hay otro tema de conversación

Al siguiente día…

En las calles… en los buses… en las esquinas.

En el tráfico atascado

para llegar a las oficinas.

Que si las goteras…

Que si la ropa húmeda…

Que si rebalsaron alcantarillas…

Que si se inundó la casa…

Que si los derrumbes o la escorrentía…

Que si el río es inseguro…

Para que los chicos vayan a sus clases ese día…

Que si alerta roja, verde o amarilla…

Que si es tormenta tropical…

Huracán o estación lluviosa tardía…

Que si El Niño, o La Niña…

o el cambio climático…

o los malos gobernantes,  con su politiquería…

Desde mi ventana,

siento que esta lluvia…

“Promesa”, no “amenaza”,

nos dice en un susurro…

“Dios no olvida”

Todavía queda esperanza,

para quienes confían.