William Irving Howard Lopez

Cita

Todavía lloviznaba

cuando al caer la tarde

ella salió presurosa

con una lámpara de mano

en dirección hacia el mar.

Caminó, caminó y caminó

no le importaba que el camino

fuera barroso o suamposo,

ni que las piedras

estuvieran resbalosas

por la lama del invierno permanente,

al final la esperaba su gran amor…

su reunión clandestina,

en la calidez de una cabaña.