Cyrene

Tu voz

Silba tu voz helando la noche

crujiendo el alma tristemente vencida,

en el duelo flébil me persigue

y esta nieve de mis dedos funde.

 

Inclino mis ojos por siempre a la tierra,

porque tu voz serena de árbol tierno

no despunta ya mis ramas en los atardeceres.

 

Seré bancal árido de miseria fracasada,

yacerá mi boca como un hosco lago,

y nada enturbiará lo que en mi pecho late

pues sólo de tu voz tuve amor en mi lóbrega vida.