Walter Trujillo Moreno

DIALOGO CON DI


LA GUITARRA DURMIENDO CON LA MUJER

Te ofrezco una canción para despertar,
contemplo que sueñas tus sueños,
tu semblante cae en lo profundo del mar,
y tu suspiro vuela como Dios sin alas.


Hablas de amor, de sexo,
de la vida, de la muerte,
de lo moderno, lo viejo,
de lo no practicable,
de los derechos, la conciencia
 tus experiencias de oscuridad,
deseos, prisa y luz

Tus manos se extienden
entre las sombras,
figuras, realidades,
mis intenciones y suspiros,
me gustaría mantener tu imagen en mi rincón de recuerdos preferido
 por largo tiempo,
al menos hasta que caiga la noche
y nazca el sol.
Quiero pensar que no cambiaras,
 no dejases de soñar lo que yo entiendo,
 deseo que tú respiro navegue sobre las olas azules y verdes.
Duermes como un Buddha tierno, puro, inocente, rebelde, en Nirvana.


Me cuentas tus historias de duda, miedo,
llenas de vida y luna, lo recorrido,
no prometes nada,
ni dudas que existan la palabra inalcanzable,
te mueves entre el enigma,
la fachada bella y vacía,
no crees en el amor en palabras y lirios;
el amor es carne, acción,
movimiento, fusión,
al final queda un adiós,
un sabor a extasiado
ciento de noches vividas y revividas.

 

Intento recordarte dentro de un filme hindú,
mojada de tanto dolor,
cansada de tanta tristeza,
y hastiada de tanta dulzura y amor celestial.

No te digo Adiós, vives más allá de los átomos solitarios,
cerca  del dios del día y la noche,
encima del árbol de la vida
debajo de todo el oro de los Duendes,
cabalgas sobre arco iris de doble banda,
 llenos de colores primarios y grises.

La mujer de la guitarra despierta después de soñar en melodías y soles,
su loco corazón late por encima de mis pensamientos,
si el diablo existiese,
seguro se sintiese pequeño ante sus latidos salvajes
 y su tranquilidad de mujer dueña de si y de sí misma.

 

Por Walter Trujillo Moreno, Mayo 2017