Franky De Varona

LO COTIDIANO

 

Caminar sobre musgos y adoquines
esperar la madrugada en una estación cualquiera
bajo la lluvia que besa los rieles
en el frio rocío de la noche

Respirar el aire helado de una ciudad dormida
en un tiempo de horas muertas
que no vuelven

Lo cotidiano
El verdor del campo
donde crecen los altos pinos

El silencio de las nubes
con el amor a cuesta
y su andar infinito
cerca de las tempestades
lejos del mar
en la quietud de las horas

Amores irreverentes
que han de pasar
apareando su éxtasis
bajo la luna llena
regando sus mieles
sus magnolias
en victorias del ego

El andar apresurado de la gente
la fatiga en el aire
la brisa que ciega la calma
el humo contaminante
de alguna descuidada fábrica

La muerte segura de un perro
que arraigado a su dueño
busca partir tranquilo

Un soñador que rasga
en su guitarra tonadas de otoño
bebiendo el vino en la tarde
vaciando sus despensa

El viento que no perdona
oprime
asecha

Un viejo amor que vuela lejos
sin una despedida

Lo cotidiano

La brisa
que se lleva los sueños
allende de las profecias

Una mujer que acumula noches
en esperas infinitas
en historias frecuentes

Los vicios
la gente
el parque
los niños
los enamorados
las historias
los momentos
el bosque
el mar toca la orilla
las olas

Un viejo
y su cansancio a cuesta
Una silueta que transpira
el color de las sombras

Una tarde de abril

Dos que se aman...
una herida abierta.