Beatriz Blanca

*** LOS PARIAS***

La honestidad partió sin despedida

pues, la aurora quedó trunca en la ceniza,

así como la lluvia sin su agua pura,

esa ausencia es llaga que lastima.

 

Pero, quedaron como guante sin sus dedos

con el corazón destrozado y adolorido

pues, se adentran en sus días ferozmente

hasta que les llegue la noche definitiva. 

 

Los hambrientos y excluidos se multiplican

y con sus alas rotas comen miedo

ya que el adiós es la huella que no miente.

¡Precoz es la tierra de la muerte...!

 

Ellos observan sus estrellas amargas

navegando en peligroso mar borrascoso

solitarios entre olas insomnes sin retorno

con sus ojos parpadeando sorprendidos.

 

Mientras los payasos, vestidos de señores

bailan como marionetas en el escenario

abriendo la boca para decir: ¡Sí...!

¡Claro qué sí...!, ¡Por supuesto qué sí...!

 

Y el pueblo yace rojo en su sangre

clamando los prodigios de la libertad.

Libertad que disfrutan los delirantes

arrancada con su codicia y ambición.

 

Mas ¿qué se logra con ese triúnfo?

¿Cuál es el premio, cuales los laureles?

Si cuando caminan no divisan el sol

ni la tierra vibra ya bajo sus piés.