ramirez y anguita

DE RODILLAS

Para la que se ama 

 

No me verás de rodillas

delante de ti,

mismo cuando pierda mi orgullo

o cuando la soledad

me obligue a implorar

por tu cariño.

 

No me verás de rodillas,

mismo cuándo un milagro,

me arroje al suelo,

lleno de espanto y de amor por ti.

 

Porque ultrajas las cosas

amorosamente eternas,

tú me verás de rodillas,

delante de ti ─ ¡seguro que sí!

¡cuando me rompas las piernas!…