La delicadeza de tu mirada y la sátira de tus pupilas
son las querellas secretas que habitan mi alma;
cuando la vida se torna amena y el sentir se serena,
el pecado, sigiloso, me nubla la existencia.
Menesteroso de tu amor,
estafermo de una dulce locura,
no sé lo que digo: mis palabras
son aditamentos del delirio.
Por más hondo que sufra, no me lamento,
pues arraigo mi corazón a tu sonrisa
como el náufrago a la última estrella.
Aludo a que todo esto es una pesadilla,
un mal sueño del que moriría despierto,
si al abrir los ojos no te encuentro.
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Managua Nicaragua
Autor: Clark Anderson