Gerardo Barbera

LA MESA DE PLÁSTICO

 

El reloj se impone,

con sus huellas perdidas,

que afloran en silencio

en el aroma del ayer.

Una canción lejana,

una sonrisa que regresa,

la casa grande de la infancia,

el viento nocturno,

la arena en el rincón,

los recuerdos que nos miran,

desde el misterio

de los tiempos.

 

 

La Hija y sus amigas,

anoche salió…,

tomó algunas cervezas,

ya vuelve hablar de amores,

poco importa lo vivido,

para Ellla, todo es amanecer,

ha vuelto a la vida.

 

Yo la miro desde lejos,

quiero llorar,

me siento encerrado,

como atrapado

entre paredes.

Ya no vivo en la casa grande,

sino, en este apartamento,

“tipo estudio”

¡Por Dios!

un cuarto,

una sala,

un baño,

una cocina,

un fregadero.

Ella es feliz

porque ha vuelto a la vida.

 

Cuando Ella sale

con sus amigas…,

quedo solo,

sentado en una

de las dos sillas,

mis manos descansan

sobre el plástico

de la pequeña mesa,

¡Ya no hay patio!

¡Ni jardín!

Ni los viejos frutales,

ni el corral…,

solamente…,

esta mesa de plástico.

 

Y doy gracias a Dios

con todo mi corazón,

porque mi hija

ha vuelto a nacer,

no hay oscuridad en su alma,

Ella está ahí,

en la cama,

en el único cuarto,

ríe con sus amigas,

hablan de novios,

mi Hija…,

ha vuelto a la vida.