Eloy Mondragón

ANHELO LASCIVO

Abre bien las puertas del santuario
a grata entrada, báculo en ristre
rígido viajero de puntal desliza
por la cálida humedad de tu conducto.

Ábreme tus labios con vehemencia
sin ambages, sin recatos, sin reparos
a embutirte acudo y me engullas
licuar nuestra avidez hasta el delirio.

Venga después la laxitud oscura
el postrer sueño de pase con retorno
cierre al final mis fatigados párpados
para no ambicionar placer distinto
que tus puertas, abiertas a la gloria.

© Eloy Mondragón