Auro im Quebar

A MI ABUELO

Tu adusta mirada refleja el paso de los siglos por tus arrugas.

Arrugas esculpidas  por las heladas, las lluvias

el sol abrasador, el polvo de los caminos y las piedras

que hicieron tropezar tu destino...

 

Martín, abuelo mío...

Aquiles se espantaría de tu titánica fortaleza

cincelada en los montes, los ríos, las chacras

y las nevadas de tu amado Ayacucho.

 

Dicen que te vas...

Tú, que venciste desde niño duras batallas

y fuiste templado por la forja milenaria de los andes

eres  la fuerza estoica de vasta familia.

 

Te extrañarán el ichu y las vicuñas de Pampa Galeras,

las truchas del Anqascocha, los árboles  de Chanchairo

y las fiestas de Coracora.

 

Hablarán de ti los eucaliptos, los cóndores  y el puma

los toros bravíos, las garzas

y los peces de colores de ignotas lagunas.

 

Los senderos que transitaron muchas generaciones

no podrán creer que tu firme caminar

ya no dejará el sello de tus pies sobre la tierra

tierra que trabajaron tus manos

y recibieron de ella en abundancia.

 

 Las llamas y los asnos ya no llevaran la leña

que cortaste de páramos distantes

y los ancianos amigos del pueblo

ya no disfrutarán de tu fluido Quechua.

 

Las lágrimas de los lamentadores no te harán justicia

ni el cortejo fúnebre, ni el ataúd, ni la música,

ni las flores del cementerio

sino la huella que dejaste en nuestras vidas

y la sangre inca

corriendo por nuestras venas.

 

Martín, Abuelo mío...

 

 

 

***AURO IM QUEBAR***