argantonio

El azahar permanece

Cristo zaherido y desnudo

un silencio atronador te acompaña

tu mirada pide  clemencia

vas a entrar depojádo

como un desheredado

en el templo de los grandes fastos.

 

Yo ne quedo en el mundo hablando

contigo, a qué tanto castigo

para el más solidario de los amigos.

 

Pero por ahí viene tu madre

y la noche es menos noche ¿Quien

le iba a decir al poeta que pudiera existir

tal maravilla? Dos hermanas

una mas gitana y marinera y la otra

desde siempre ancláda

 a su tierra, despierte el alma

que tu calle es más calle y a tu balcón

ya no le hacen falta macetas

así, es Sevilla una gran contradicción,

celebra la dolorosa pasión

con una desgarrada saeta

Sevilla ese imposible mundo de duelo y fiesta.