Mallez

A mi padre Arturo López Arias

 

Padre, yo quiero besar tu frente
surcada de una piel en jornadas
en la que con mi ósculo presente
mis gratitudes amontonadas.

Padre, déjame ser aquel niño
que por tantas tardes te aguardaba;
y tú, con tu ternura y cariño,
recreabas un mundo que alegraba.

Quiero que sobre tus blancas sienes
se corone todo tu pasado
y sean los años que ahora tienes
lo mejor que tú hayas deseado.

Te amo Padre. Amo, sí, tu nobleza
y la enseñanza con tu trabajo
porque es del hombre la fortaleza
si al construir comienza desde abajo.

En ti mis ojos de niño inquieren
la honradez de tu esfuerzo.
Padre, déjame, si tú lo quieres,
que ponga sobre tu frente un beso.