Inexistente

Siendo de noche.

Una noche grita por ser libre
en la gravedad solemne de sus sombras,
cae a cántaros derramándose a un mismo tiempo.

Ensombrece la calma de las casas, y de sus seres.
Las alas de cada ser siguen siendo dos,
no más que dos bajo las sombras.

Al parecer quieren vivir sin claudicar,
abstraerse a las tinieblas, y volar.

Las ventanas y las puertas entreabiertas
dan lugar a las alcobas de las almas,
se hurga miel al fondo de ellas, para melificar sus rostros
y sujetas al decir de las palabras,
rasgan sus oídos, con aristas de amor con sentimiento.

Se refugian entre hálitos, mimos y se olvidan
que afuera, entre barrotes de árboles de soledad
sigue una noche, que gritando por ser libre;
lo consigue.