ADANS BECMAN

ELEGIA A MI PADRE. A Manuel Serrano Nuñez

Silencioso estoy

ante el marmol frio

escucho el viento

de la luna postrera

en este oscuro aposento

agujero sombrio de tinieblas

escucho tu nombre en silencio

 

te he recordado tanto

que me he cansado de llorarte

el tiempo ha tratado

de curar las llagas

del hacha de tu muerte

 

umbria es la pena

que riega los huertos

sembrando nostalgia

en cruel sementeras

 

tu recuerdo se rompe en surtidores

de mi pena que despeña

por la cima del sollozo

la blanca luz de las estrellas

 

te fuistes tan aprisa

que ni un adios broto de tus labios

estabas tan cansado

que te quedastes dormido

tan profundo fue tu sueño

que duro para siempre

 

el viento de la tarde

acariciaba los cipreses

sus hojas grises

llevaban tu nombre

y un susurro brotaba

de la tierra parda

que calmaba su sed con tu sangre

 

este cementerio tranquilo 

sera tu morada

una tumba fria

tu hogar para siempre

y en las noches claras

abrazaras a aquellos

que fueron tus amigos

 

de flores rojas

sembrare tu tumba

con lagrimas de mis ojos

regare su tierra

y junto a tu lecho tranquilo y frio

llegara la primavera

 

y hara la golondrina su nido

junto a tu lapida

besara tu nombre con su pico

y enseñara a sus hijos a cantarte

 

en las tardes de otoño

cuando el viento silva

cuando el frio llega

y besa los cipreses

yo ire a verte PADRE

y acurrucado

con lagrimas en los ojos

soñare que estoy contigo

para siempre...