Mayra Gisel

*** Seamos Los Cuatro Elementos ***

Seamos los cuatro elementos

 

Se el fuego que quema cada parte de mi piel,

ese que arde cada vez que mis ojos te ven,

cada vez que la imaginación vuela a lo más alto.

 

Ardamos al calor de la hoguera,

al fervor de nuestros cuerpos fundiendoce,

de esas ganas intensificandoce ante cada roce

de tus manos incinerandome la piel.

 

Evaporame con solo deslizarte dentro de mi,

has que mi sangre hierva ante tu mimbro entrando en aquel canal

donde aquel desgarrador contacto provoque en mis adentros 

un torbellino de fuego, un tsunami de deseo.

 

Se el agua que moja mi cuerpo cuando entre besos y caricias 

vuelves mis aguas tranquilas, en mareas salvajes.

Has que emane de mi cuerpo cataratas de lujuria,

derritiendo el hielo de mis partes prohibidas con el calor de tus ganas.

 

Convierteme en lluvia para mojar cada rincón de tu cuerpo,

para poder penetrar tu carne y empaparte hasta los huesos.

Dejate ser olas que desgarren mis adentros 

entrando con la furia de tus deseos.

 

Se el agua que se escurra de mi cuerpo,

cuando logres hacerme llegar al cielo,

para convertirte en  aire desatando desde mis a fondos

orgasmos parecidos a decenas de huracanes arrasando ciudades enteras.

 

Se el viento que haga que toda yo se eleve 

del placer de sentirte completandome.

Sintiéndonos de la misma forma en la que las nubes se alteran

cuando dos grandes masas de aire se encuentren en lo más alto del cielo.

 

Se aire para transformarte en tornado 

y poder hacer contacto con las aguas alteradas de mi cuerpo

para tomar fuerza y convertirte en un huracán de movimientos

entrando y devastando mis adentros. 

 

Se la brisa mojando mi desnuda piel en las mañanas, 

envuelveme en el frio de tus brazos avivando el fuego de mis puntos sensibles

se de mi verano aquel viento cálido calentando mis sangre,

y se de mis inviernos ese viento frio que apague el fuego de mi carne en tus manos.

 

Entra en mi rompiendo mis cadenas desestabilizandome 

de la misma manera en la que la tierra se quiebra

ante el movimiento de las placas en sus adentros.

 

Seamos tierra temblando nuestros cuerpo de las ganas,

entrando y saliendo con la furia de la naturaleza

cuando se sacude con fuerza y descontrol 

quebrantando los suelos por donde pisas dejando huella.

 

Seamos fuego para incendiarnos de ganas

convirtiéndonos en aire avivando el deseo

para derretirnos en agua extasiados  

por los incontrolables sismos de pasiones.