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MANOS PEQUEÑAS

Manos sucias,
granos de arena,
que en su boca
crujen arañando

sus tiernas bocas. 
Arena salpicando
redondeces sonrientes 
con ojos asombrados.


El columpio se balancea,
sostiene el encanto
de mejillas sonrosadas.
Largas coletas al viento, 
pelos revueltos,
pequeñas figuras,
en su subir y bajar
se cargan de energía.

Formas dando movimiento
a la posiblilidad,
viendo la facilidad
que con lo insignificante
se sienten satisfechos.

Ellos dejan entrever
un mundo estrellado
lleno de ilusiones, 
existente con tan poco.
Tan poco, como... 
cuatro granos de arena,
un compañero
y dos balanceos.


Risas impregnando de encanto
el paisaje gratuito de la libertad,
del respiro sin preocupaciones.
Cubos azules y amarillos,
unas palas, los rastrillos,
vocecillas sumergidas 
en el construir de castillos,
en los que todavia por caber
no caben ni las promesas.
El agua de la fuente les sacia,
resulta ser en este festejo
como el mejor champagne. 


Disfrutan sus camisetas
de naturales diseños.
El verde de la hierba
en la que se arrastran y caen.
El rosa, por el deslizar
del deshecho helado saboreado.
El marrón del chapotear el barro,
del agarrar, del empujar,
del mancharse sin importar,

divertiendose contentos.

    


Corren, más que correr vuelan,
estan en el bienestar
no suponen, no encuentran valor,
ni a la critica ni al dinero.
les basta jugar
a pillarse o al pañuelo.
No necesitan colchones,
en su cansancio les sirve
el dormirse sobre el suelo.


Son sabios, su instinto
les hace agarrar lo vital,
lo animalmente necesario.
Fierecillas llenas de ternura,
que huelen mejor que el pan,
que inundan de luz
espacios de cualquier lugar.


Travesuras como aventuras,
carentes de intencionalidad,
no es un mundo de locura,
escucharles significa
encontrar respuestas,
para este mundo de adultos
envuelto por mil problemas.

Cromos cambiados
en el patio del colegio,
otros que se ganaron
dejando las manos rojas 
tras tanto picar y picar.

Chillan y protestan

impedidos de comer caramelos,
contestan, se enrabietan,
-no como este plato de hierba
las espinacas observan sus llantos,
el pescado sin espinas
para ellos es un encanto.
Que mas da como visten
o si el pantalon esta roto.
La hermosura
no es alta ni baja,
ni delgada ni gorda
ni rica ni pobre.
No es importante llamarse...
Ana, Javier, Esther o Joaquin.