Adrian Labansat

EN UN SABORNS A UN TAL ANTONIO O DEL AMOR EN LOS BAÑOS

 

 

Vino a acuñar con su fuego lo que sus manos pusieron en las selvas de mi piel,

después de sus besos despertó mi sueño,

su  mirada de horizonte traspasó por en medio del corazón el paraíso  

mis labios intentaron esconderse,

sin querer mostraron la somnolienta sed de todos mis siglos.

 

Por instantes  nos vestimos  con  abrigo donde nos amamos,

sé que hubo  cisnes paseando entre nuestra manos,

aquella tarde los niños que fuimos  enterraron la desesperanza.  

 

Yo tengo el arco vencido, él catapulto  flechas sobre el camino que camino,

para herirme  entre sus labios

sobre la sed más sedienta mi delirio siembra agua.

 

De pronto todas las palabras son alegrías en parvadas

se sueltan el cabello todas las barcas

y se peinan con el rio de festivas lágrimas que han dejado de ser efluvios tristes.

 

Me haces navegar entre nubes cuando paso por tus brazos

tu respiración estalla sobre mi rostro todas mis flores aprisionadas.

 

Escribimos en los mingitorios  nuestros nombres.