Guillermo2

Banalidad

Qué es ser fanático de algo o de alguien.

De qué sirve enloquecer y enardecer.

Por qué y para qué gastar tiempo valioso:

vencer y perder, alegrarse y entristecer,

dañarse anímicamente por una derrota;

exultarse con el triunfo hasta el infarto.

 

A veces un energético baño de euforia,

masajea el corazón y libera endorfinas.

Si el apasionamiento es con la cultura;

cada artista apreciado y exaltado,

a través del arte y la inquieta creación,

entrega un tramo de vida liberadora.

 

Pero crisparse por una pasión irracional

es insalubre y atenaza nuestra conducta.

Nos convertimos en zombis, gente masa;

desconocidos para nosotros y los demás.

Figuras borroneadas en la muchedumbre;

uno más entre un montón de desquiciados.

 

El amor contagia tanto como el odio,

la tristeza infecta al igual que la alegría.

Entre esos extremos nos posicionamos;

sin puntos medios ni intenciones tenues.

Súper adeptos de quienes nos representan;

híper críticos de nuestros casuales opositores.

 

Fanatismo, incontinencia verbal, descontrol;

vandalismo potenciado por la barbarie rival,

manifestado en política, deporte y espectáculos.

Atar nuestras vidas a logros o fracasos de otros,

vivir de la masividad sin aspiración propia,

es existencia hueca que denota carencias anímicas.

 

El apasionamiento malsano nos va trastornando,

es irreflexivo; nos incomunica e insensibiliza.

Imposible vivir sanamente en comunidad propicia

con tales reacciones inhumanas y antisociales.

Para una módica relación humana pulcra;

sublimemos el exitismo barato en sociabilidad.