miriam quintana

HISTORIA TRISTE.

HISTORIA TRISTE.

Desde su balcón frente al mar veía pasar los días, sus ojos azules de cielo y mar,
posándose conjugándose eran uno solo.Como lazos enlazados un mismo tono
y el sol en sus cabello sacudidos por la brisa tenían los reflejos del oro, cuando brilla
en ondas que le caían suaves sobre la frente y su espalda de porcelana.

Soledad había contraído matrimonio con un joven capitán de la marina en alta mar,
en una bella primavera cuando las alas de las aves vuelan alegres y el capullo de las
flores abren sus botones dejando en el ambiente su perfume y la vista del paisaje
los ojos de Soledad brillaban con luz del radiante, resplandor su rostro
dibujaba de azul la felicidad -¡Te amo,te amo! Con voz trémula en susurro -Soy
la mujer más feliz de la tierra, el le respondió con vehemencia.-Soy el hombre
más feliz del universo.

Ángel Luis el joven marinero llevaba un traje de lino blanco y sombrero del mismo color, ella lucía un vestido raso blanco,ysus cabellos elegantemente peinados en un moño precioso.

El padre de Soledad la llevaba del brazo hasta el salón, para entregarla
al hombre que sería su esposo, conduciéndola hasta el salón donde se había levantado un altar adornado bellamente con cascadas de suaves rosas.
Horas después de casados entraron al camarote, ella con su ajuar, de desposada, qué le dejaba ver su cuerpo, esbelto y sensual.

El, tomándola en sus fuertes brazos la lleva suavemente hasta el lecho
la besaba desde los hermosos pies hasta sus rubios y sueltos cabellos;
Estremecida de pasión le dijo: en susurro -Mi amor Gracias por hacerme tan feliz.
Eran muy felices caminaban entre las olas y entre romances y besos
el juramento de amor era eterno, la promesa en el alma la historia escribieron. Soledad con las manos tejiendo el amor se paseaba, en cada lugar en cada estrella,sus ojos resplandeció.Hasta que un día 28 de marzo 2.010 Mirándola a los ojos el joven marinero
la toma del talle besándola con ternura y al mismo tiempo la condujo con
toda una inmensa pasión,como si esa noche iba ser la ultima ves
se amaron con la piel y el alma,mas enamorados que nunca.

Paso la noche y el con tristeza reflejada en sus ojos le dice, que tiene
que irse lejos al otro lado del mar a una misión - No sé cuando vuelva voy a una guerra que su lenguaje bien de memoria conozco.
-Yo no sé si llevo mi alma, o es mi cuerpo que me lleva porque mi alma se queda contigo, y en ese mar de ilusión que un día los vio unirse para siempre también vio en sus ojos la amarga saldiguera; Soledad ve como el sol se va a hurtadillas su amor,su vida se aleja con el atardecer rosado luminoso mar adentro.

Ves tras ves sus ojos buscan en lontananzas aquel barco, al marinero que en nupcias de por vida le juro su gran amor sin importar de que pasaría mañana, si vivir o morir seria verdad tan real como el amor nos toma la existencia. Soledad
paz,no tiene desde ese triste dia camina descalza en las noches por la orilla celosa la luna también en el mar caminaba entre las olas la luna como la doncella triste beben suspiros de la sal del mar, que jubiloso enamora la luna cuando esta vestida de plata y asoma, de la mano con los silbido de la brisa entre las olas tranquilas, y los monstruos marinos entre la profundidad de las sombras, nada ni nadie los perturba.

Cada día al oír en altamar cuando en himno ruidoso un barco llega anunciando con la bandera de algún país al viento libre cree ver los ojos de su amado e inolvidable esposo;
Calla el cielo y el mar solo hay silencio, un silencio, sepulcral trae el aire el infeliz aroma abatiéndola, con la dureza, de la muerte del marinero en los rincones de los arrecifes de los infinitos océanos se estrella, y destrozado el joven marinero murió.

Tomo su alma como estrella la morada la que en el cielo Dios le designó.
Soledad ya sus cabellos del trigo espiga estan cenizos marchitos y yace sin aliento, sin alas ni lunas, no vuela en sueños y grande es su fatiga abriga la luz en sus ojos y el último pensamiento de melancolía; Cierra sus ojos las olas blancas a la doncella con suavidad y dolor. El mar solo en tristeza llora, al viento también su alma sin la luna, sé quedo.