Maria L

Adentro mio

Puedo mudarme a otra casa

pero no puedo irme de mi.

No puedo salir de mis manos

ni puedo escapar de mis huesos,

tampoco puedo irme de mis ojos.

Aquí estoy,

sentada adentro mío,

viéndote pasar una y otra vez

por el circuito inevitable

de mi sangre.

Ida y vuelta,

de la cabeza a los pies

y viceversa.

Aquí estás,

tan adentro mío

que ahora lates con mis venas.

Quisiera salir corriendo

de mis órganos

tirar mi piel por la ventana

y gritar/decir/cantar

la palabra amor

sin que acudas, puntual,

a mi lengua.

Pero ya ves,

 aquí estamos los dos,

sentados adentro mío

-mirándonos-

y sin poder tocarnos.