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Santiago Miranda

Valles I


I. Todos los valles encantados de preguntas marcan en su fino tallo las mismas horas

Ii. Pasado el tiempo, todo lo que queda son hojas en su falda

-ya, dirás tú. \"Hermano he visto aquellas huellas de Cartago en la quebrada de las manos, ahora el tiempo lo marca el suspiro de nubes prófugas de la visión castigadora de esta cordillera materna\"

Iii. Pero es la hierba crece aún después del llanto y arrancadas todas las malezas quemadas la piedra desnuda bailará en el fuego su antaño canto

Iv. Escucha; es la miseria del hombre una desgracia doliente y necesaria, habitar los campos.

-ya verás tú. La habitación hundida en la depresión intermedia, esto es, entre la oscuridad y el llanto, entre otoñal invierno y primavera verano.

V. Aquel valle desnudo, sin muros, sin atavíos sagrados. -llama a tu padre, induce al parto, los nuevos animales, somos los nuevos cantos a este silencio entramado en nuestros cordones montañosos

Vi. Aquel valle tenía un idéntico hermano, desnutrido por la mala mano, insolencia acometida contra el cielo

Vii. Al ser territorio plegado su único espejo era un cielo infinito, a su vez vallecielo y cielovalle se desnudaban una vez cada doce intervalos de treinta soles para reconocerse las estrellas y yerrar las nuevas fieras, sus contornos pastando.