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Maria Renteria

Ofrenda a Venus (10/02/2017)

De tus labios de frutos rojos

bebo el vino que me regalan.

Descanso mi boca feliz en el tronco

de tu cuello, roble que de la tierra emana.

 

Rieles que corren entre mis montes,

tus manos firmes cruzando mis valles.

Mi respiración se pierde en la superficie

mientras vuela alto el palpitar del corazón.

 

Tus manos hablan un nuevo lenguaje

y se enredan en las ramas de mis brazos,

en las raíces de mis piernas, explorando

cavernas y activos volcanes.

 

No quiero que este diálogo termine

mas la canción que tu cuerpo me canta

se transforma veloz y va creciendo

de piano a forte en armoniosa cadencia.

 

Ofrenda tus ansias, ofrenda tus sueños,

ofrenda en su templo a Venus,

en su monte sagrado ofrenda.

 

Los lechos secos de mis playas en bajamar

comienzan a sentir las primeras gotas

de tus aguas tibias, y lejos de calmar su sed

se vuelven cada vez más sedientos.

 

¡Sí!... Sedientos mis cauces de las aguas

que tus ríos llevan, generosos caudales

que finalmente a mis estuarios llegan

para perderse en mis océanos y mares.

 

Unión de aguas dulce y salada, caliente y fría,

poderosas visiones con filtro de haloclina…

 

Encalla tu corazón, encallan tus naves

y se evaporan tus aguas en mis calderas,

fusión nuclear de alientos y de almas,

detonación de coloridas primaveras…

 

Después de la tempestad vuelve la calma.

¡Descansa en mí tu ser y sacia tu hambre!

Confía en que mi amor nunca se acaba...

el amor no se gasta, ¡crece al amarse!



*Salve, hermosísima,

gema preciosa,

salve, gloria de las doncellas,

gloriosa doncella,

salve, luz del mundo,

salve, rosa del mundo,

Blancaflor y Helena,

¡Venus generosa!*

 

*Ave formosissima (Carmina Burana)

 

María Teresa Ruíz Rentería © Todos los derechos reservados.